¿Qué son las legitimas?

El testador no es totalmente libre a la hora de ordenar el destino de sus bienes, ya que tiene que respetar los derechos de los llamados herederos forzosos. Estos herederos son los hijos o descendientes del fallecido. Y a falta de éstos, padres o el cónyuge no separado legalmente. A estas personas hay que dejarlas necesariamente una parte del patrimonio, las llamadas legítimas.

A los hijos y descendientes hay que dejarles, como mínimo, dos tercios del valor de los bienes. Un tercio, denominado de legítima estricta, se reparte a partes iguales entre los hijos. Y el otro, denominado de mejora, se puede distribuir entre los descendientes de forma desigual.

Por ejemplo, se puede dejar todo a un hijo o nieto y nada a los demás. A los padres y ascendientes, a falta de hijos, hay que dejarles como mínimo la mitad de sus bienes. Este porcentaje se reduciría a un tercio en caso de que el fallecido dejase viudo que concurriese a la herencia.

Al viudo le corresponden exclusivamente derechos de usufructo. Si concurre con descendientes, éste recae sobre un tercio de los bienes, precisamente el tercio llamado de mejora. Si concurre sólo con ascendientes, el usufructo se extiende a la mitad de los bienes. En caso de no existir ascendientes ni descendientes, el usufructo del viudo se extiende a dos tercios de la herencia.

Fuera de estos límites, el testador tiene total libertad para disponer de sus bienes, que podría dejarlos a estas mismas personas (descendientes, ascendientes, viudo) o a otras. Estos porcentajes están determinados para el derecho común, que rige en la mayor parte de España.

Sin embargo, no hay que olvidar los derechos forales (País Vasco y Navarra) o derechos especiales de determinadas regiones (Aragón, Cataluña o Baleares), que en general suelen dar unos mayores márgenes de libertad al testador a la hora de repartir sus bienes. En caso de otras regiones de España lo mejor es contactar con expertos, como por ejemplo abogados en Cáceres, pues la ley y el Derecho común puede tener pequeñas variaciones según la residencia del fallecido.

Testamento del uno para el otro

El testamento más frecuente dentro del derecho común es el del matrimonio con hijos. En este caso, se suele dar el lla-mado “testamento del uno para otro”. Lo habitual en este caso es que los dos miembros de la pareja otorguen testamento ante notario, uno después que el otro, y que en ambos testamentos se introduzca la llamada “Cláusula Socini“.

Esta cláusula permite que cada uno de los cónyuges deja al otro, en caso de que éste le so-breviva, el usufructo universal de sus bienes, es decir, sobre la totalidad del patrimonio. La misma cláusula permite al viudo, en caso que así lo quiera, optar por el usufructo de un tercio (su legítima) y la plena propiedad del tercio de libre disposición, en vez de el usufructo universal.

Los hijos son instituidos herederos por partes iguales, pero si el viudo optase en virtud de la “Cláusula Socini” por recibir el usufructo universal, serían nudos propietarios de todos los bienes, pero no podrían usar y disfrutar de los mismos hasta el fallecimiento del viudo.

En caso de tener algún tipo de duda sobre la herencia lo mejor es que se ponga en contacto con abogados expertos en herencias. Le pueden ahorrar muchos disgustos y quebraderos de cabeza.

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